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El Periódico

Sílvia Cóppulo / Mitjans  / Premsa  / El Periódico

Profesora, ¿puedo escribir en catalán?

Desde hace años doy clases en la universidad. Enseño liderazgo, comunicación corporativa e interpersonal y televisión y radio. En varios niveles académicos –del grado a distintos másteres–, en dos universidades públicas y una privada. Solo en una de las públicas, el idioma de las clases es el catalán; en el resto, la lengua vehicular es el castellano por decisión del equipo rector. Eso sí, el Plan Docente lo preparamos en catalán, castellano e inglés, para que los estudiantes le den a la pestañita de la web que más les apetezca. Creo que en Catalunya puede haber docencia también en castellano, pero no a costa de ir arrinconando el catalán, de manera lenta pero inexorable, hasta conseguir que aparezca como una excepción, algo que llega del pasado, casi una rémora. Celebro, por otra parte, que la oferta docente en inglés crezca. Pero, cuando hace pocos días una estudiante me pidió permiso para redactar una noticia en catalán y leerla ante el micrófono del locutorio de la facultad, me pregunté cómo hemos llegado hasta aquí, “normalizando”, distraídos, que el castellano lo cope todo. Es bonito el artículo del Estatuto de Autonomía que asegura que el profesorado tiene el derecho a expresarse oralmente y por escrito en la lengua cooficial que elija. ¡Y qué me dicen de la ley que garantiza que la lengua vehicular en la universidad es el catalán! Es nuestro deber y nuestro derecho encontrar el punto de equilibrio entre estar abiertos al mundo y blindar el catalán. No es ajeno a esta situación que el Gobierno constituya el proyecto 'El español, valle de la lengua', o que anuncie una inversión de 1.600 millones para el sector audiovisual, sin fijar porcentajes para las lenguas distintas del castellano. Sabemos que es esencial la producción audiovisual y la educación para promover el uso y el prestigio de los idiomas.Repetimos, como si de un mantra se tratara, que las lenguas son fuente de riqueza cultural y forman parte de la identidad de los pueblos. Pues coloquemos ahí nuestros esfuerzos redoblados. En la universidad, los videojuegos y el cine. Article publicat a El Periódico el dia 6/10/2021 ...

Todo ‘online’ y la empresa está perdida

La reunión ha sido un éxito. Aparentemente. El 'staff' directivo ha compartido 'online' el Plan de Empresa con la plantilla a través de un Power Point. Uno a uno, los directivos han mostrado organigramas, gráficos, flechas y cifras con movimientos deslizantes. Este año remontaremos. Los trabajadores ven su propia cara en un recuadrito del ordenador. Es obligatorio conectar la cámara y les cierran el micrófono; están acostumbrados. Los jefes se han dado la palabra unos a otros, eficientes. Dos horas de reunión unidireccional. La transmisión de la información ha sido un éxito. Pero la comunicación interpersonal vía digital es fría, lejana. Cuando McLuhan anunció que “el medio es el mensaje” no imaginaba que una pandemia nos obligaría a teletrabajar, y a sentirnos afortunados con esa solución de urgencia para mantener empresas, centros de formación y lugares de trabajo. Pero que todo aquello que necesitamos para avanzar y desplegar nuestro sentido de creatividad y de pertenencia a las compañías se vería afectado. El 'online' es el mensaje. ¡Que vuelvan a la oficina! Esa es la máxima de grandes corporaciones como Google o Facebook. La actual situación epidemiológica les ha obligado a retrasar la obligatoriedad de volver a los centros de trabajo hasta enero de 2022. Mientras tanto, en Nueva York y Londres amplían oficinas. ¿Por qué las empresas tecnológicas, que gozan de una conexión digital técnica total con sus empleados, priorizan la presencialidad? Los estudios que hemos realizado en el Observatorio de la Empresa de la UPF-BSM concluyen que la mayoría de los trabajadores en Catalunya siente fatiga digital y estrés. No desconectan de los dispositivos electrónicos en sus horas de descanso, sabiendo que están en su derecho laboral y es perjudicial para la salud. Y, económicamente, teletrabajar todos los días no comporta una mayor productividad. La conectividad 'online' complementa pero no sustituye la calidad y la visión colectiva que la relación humana genera. La sobreconexión digital conduce a la desconexión emocional y, si los trabajadores dejan de implicarse, la empresa está perdida. Article publicat a El Periódico el dia 24/o9/2021...

Si quieres compartir la vida, vacúnate

Acabo de salir del hospital. Aunque mantiene algo de carga vírica, su doctora ha permitido que, por primera vez, lo visitáramos enfundados en esa escafandra de protección. Lo ha visto mal, le augura poca vida. Pero como esta ciencia es muy inexacta; con tanto ahínco como dulzura, le he empujado a no ceder. “Mañana vuelvo. Eres un campeón. Ya sé que cuesta, pero deberías intentar comer un poquito. Con paciencia, pronto volverás a casa, ya verás. ¡Va, que tú puedes!”. Un leve gesto en el aire con la mano derecha me ha dado a entender que lo intentaría. Ojalá que sus órganos no le fallen. ¡Es tan mayor y lo he visto tan frágil! No quiso vacunarse y no le convencimos. Hoy me pregunto si fui demasiado condescendiente respetando su decisión. Quise creerme que prácticamente no salían y que el riesgo era poco menos que inexistente. Nunca explicó claramente los motivos, se sabía dueño de su posición. Era un no, y no se hable más. Cierto es que la vacuna de la gripe le ocasionaba muchos días de malestar, pero, supongo que creía que la vacuna contra el COVID le haría enfermar, quizá gravemente. Tenía miedo. Si ahora estaba bien, solo se trataba de continuar igual. ¡Qué gran error! ¿Se habría contagiado si hubiera estado vacunado? En caso afirmativo, ¿cómo habría evolucionado? Los supuestos no tienen respuestas. La realidad, sí, y es muy tozuda. Está ingresado y mal. No se trata de obligar a vacunarse contra el covid. Lo que a mi entender debiera ser obligatorio es el pasaporte covid. ¿Dónde? En todo el mundo. Como una verdad incuestionable. Las cifras son rotundas: la mayoría de las personas que mueren por covid no estaban vacunadas. Este verano he viajado. Para acceder a museos, hoteles, restaurantes y hasta tugurios de jazz en directo en París, había que mostrar la pauta completa de vacunación. El QR anclado en lo alto de los chats del wats. Solo así podemos minimizar las probabilidades de contagio cuando salimos a pasarlo bien. Sin ceder. Hay que tenerlo claro: si quieres compartir la vida, vacúnate. ¡Por quien más quieras! Article publicat a El Periódico el dia 12/o9/2021...

‘Pagarán por ello’

Veremos si el Tribunal de Cuentas considera válidos o rechaza los avales que el Govern ha presentado a través del ICF (Institut Català de Finances) para que no se embarguen los bienes por un importe de 5,4 millones a 34 exaltos cargos de la Generalitat. El conseller d’Economia, Jaume Giró, ha llevado a cabo un encaje de bolillos legal para que el ICF cubra la fianza de los 29 que se han acogido a ello; el resto avala con sus ahorros y sus viviendas. El Govern arriesga y su 'conseller' actúa con valentía y celeridad. “Es una cuestión de deber moral y de justicia”, defiende Giró. “El ICF tiene plena legitimidad para avalar”, añade. Los miembros independientes del ICF han presentado su dimisión. Tenían su mandato caducado, sí, pero parece más cierto que el miedo a la ruina personal y familiar provocada por los estamentos del Estado habita entre los funcionarios y cargos electos de Catalunya. El “van a pagar por ello” no es una expresión metafórica, ni únicamente política. No se trata ya de la cárcel o la inhabilitación. Se asemeja más a una venganza tribal: la ruina económica afecta a los encausados y a sus hijos. ¿Pagarán por actuar cómo? En este caso, por seguir la política exterior que emanaba de los programas electorales con los que los políticos llegaron al Govern y al Parlament, legalmente. Hablamos de conferencias y viajes. Ese es el talón de Aquiles del independentismo: la ruina económica familiar. Hemos dado pasos adelantados, pasando de aquel “descabezamiento político” sorayano a apoderarse del dinero de las cuentas o de los pisos familiares. Cada día tiene su afán, reza el refrán. El último lo protagoniza el TSJC. Cita al expresident del Parlament, Roger Torrent, actual 'conseller' d’Empresa i Treball, y a otros miembros de la Mesa como imputados por presunta desobediencia al TC, por admitir la tramitación de dos resoluciones en 2019, en las que se reivindicaba el derecho de autodeterminación y se reprobaba al rey Felipe VI. Ello ocurre el mismo día que aparece una nueva cuenta en Suiza vinculada al rey emérito huido, presunto ladrón, Juan Carlos I. Opinen ustedes.   Article publicat a El Periódico el dia 26/o7/2021...

Es por eso

De las cloacas del ‘deep state’ –el Estado que actúa brutalmente y de manera sucia– emerge la acción del Tribunal de Cuentas. Es tan legal como ilegítimo y ‘strictu sensu’ no es ni un tribunal; no forma parte del sistema judicial. Lleno de parientes y amigos políticos, se arroga el poder de arruinar la vida a los gobernantes de Catalunya de los últimos años que, siguiendo legalmente su programa electoral y las competencias que el Estatut de Catalunya (el recortado) les confiere, llevaron a cabo una política exterior. Les reclama unilateralmente sumas millonarias a la voz de ya. Usted deme los dineros y luego ya veremos. Es por esoo El Consejo de Europa avergüenza a España por el juicio del ‘procés’. Reclamaba a las autoridades españolas que liberaran a los políticos encarcelados y que abandonaran los procedimientos de extradición de los que se fueron al extranjero. Que las penas eran desproporcionadas, que organizar un referéndum había dejado de ser delito en 2005 y que revisaran los delitos de sedición y rebelión. El Gobierno corrió a aprobar los indultos y los nueve salieron de la cárcel. Ningún país europeo ha extraditado a los exiliados. Saben bien que en España no tendrían un juicio justo. Y, aunque los eurodiputados independentistas gozan de inmunidad parlamentaria en toda la UE, no ponen los pies en territorio español porque la ley del “a por ellos” sigue vigente. Es por eso. Por primera vez los presidentes español y catalán se reúnen, pero nada cambia: el ‘conseller’ de Economia, Jaume Giró, calcula que actualmente el déficit fiscal del Estado con Catalunya ha crecido hasta llegar ya a los 20.000 millones de euros. Es por eso. Es por eso por lo que la mayoría de la población de Catalunya vota una y otra vez partidos independentistas. No es que los independentistas catalanes se quieran ir de España, lo que desean con todas sus fuerzas es que el Estado español se vaya de una vez de Catalunya. Que esos organismos formalmente democráticos, pero que actúan siguiendo la rancia tradición franquista, no puedan seguir manoseando nuestras vidas. Es por eso. Article publicat a El Periódico el dia 1/o7/2021...

Atrapados por la luz azul

¿Lo primero que hace cuando se levanta y lo último cuando se acuesta es mirar su teléfono móvil? ¿Siente fatiga digital, estrés, o no duerme bien? ¿Se lleva los dispositivos electrónicos a la cama, o sea, hace “vamping”? ¿Responde WatsApp’s, mails y llamadas personales o del trabajo a todas horas, aun sabiendo que la sobreconectividad digital es perjudicial para la salud? ¿Cuanto más conectado está digitalmente, se siente más informado, pero le embarga una sensación de aislamiento y soledad? ¿Sí? Pues, bienvenido al club de los que nos cuesta poner límites y caemos en comportamientos adictivos, que no nos benefician ni personal ni profesionalmente y solo nos generan malestar físico y psíquico hasta llegar a la enfermedad. Y es que, según varios estudios, en 2020 la población de España estuvo diariamente más de 6 horas conectada a Internet. En el Observatori de Lideratge en l’Empresa, de la UPF-BSM, hemos entrevistado a 600 profesionales de todos los sectores empresariales. De los resultados, emerge la paradoja. El teletrabajo ha sido una solución de urgencia positiva para luchar contra las restricciones de movilidad por la pandemia, pero, a su vez, ha desdibujado los límites de espacio y tiempo. Trabajamos donde vivimos y, más allá de disponer de un horario flexible, trabajamos en tiempos de descanso, fines de semana y vacaciones. Porque no frenamos nunca nuestra comunicación digital. Comunicarse digitalmente sin freno no aumenta la productividad, aunque aparece como un signo de compromiso e implicación con la empresa. Pero no podemos resistirlo más. El anhelo de todos, directivos y trabajadores, es poder desconectar digitalmente para que nuestro cuerpo y nuestra mente puedan descansar. Atrapados por la luz azul de las pantallas, de onda corta, que sobreestimula nuestro cerebro y le confunde, desconectar deviene un aprendizaje personal con necesario acuerdo y pacto empresarial. Hay que tratar la desconexión digital como un derecho laboral imprescindible para la salud. Y tener claro que la hiperconectividad es el agujero negro por donde se escapan tiempo y salud. Article publicat a El Periódico el dia 16/o6/2021...

Patrícia Plaja, visión y sensibilidad

Descubrí a la nueva portavoz del Govern, la periodista Patrícia Plaja, a raíz de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils. Me fui al twitter de Mossos y me impactó favorablemente que, con tan breves mensajes, quien era su jefa de comunicación pudiera informar y neutralizar rumores, explicando las medidas adoptadas y los resultados obtenidos para minimizar los efectos negativos de la situación y expresar también la solidaridad con las personas afectadas. La comunicación de Mossos generó seguridad desde un liderazgo respetuoso y, subrayando la colaboración de la ciudadanía, la cohesionó. Incluso, previno posibles acciones justicieras en un ejercicio de integración. Tan sencillo como escribir que a las mezquitas se va a rezar o (cito textualmente) dando "Nuestro agradecimiento a la ciudadanía x la decisiva colaboración en el operativo de MaSubirats. Sois pieza clave para combatir el terrorismo". Los tuits se escribieron en cuatro idiomas, con un lenguaje correcto y siempre positivo. Twitter por primera vez como eje comunicativo, con un portavoz único, el mayor Josep Lluís Trapero. Fue el momento en que en las calles se aplaudía a los mossos, al ver cruzar sus coches patrulla. Llamé por teléfono a Patrícia Plaja para escribir aquí, en El Periódico, “@mossos, el ejemplo” , el 22 de agosto de aquel 2017. Me sorprendió la sencillez con que la periodista me explicara que estaba de vacaciones, cuando su teléfono móvil personal sonó. La Rambla de Barcelona, le dijeron, y escribió su primer tuit. Puro servicio público, añadió. Habían estudiado y aprendido de los aciertos y errores de la comunicación de anteriores atentados en Europa. Poco después la invitamos a la universidad para contar cómo lo hizo, y en la URL le reconocieron su buen trabajo con el 'Premi Blanquerna al millor comunicador', junto con su compañero Marc Homedes, jefe de Comunicación de la Dirección general de Protección Civil de la Generalitat. Me alegra que sea Patrícia Plaja, una profesional de la comunicación, que trabaja con rigor y sensibilidad, quien dé voz al Govern.   Article publicat a El Periódico el 2/06/2021...

El nuevo director de Felicidad

Para los jóvenes, su satisfacción personal constituye un objetivo vital, y ello incluye su desempeño en la empresa __ Dos de cada tres personas, con niveles distintos de responsabilidad en el trabajo, admiten que últimamente se han sentido estresadas. Es un dato muy preocupante, que arroja la investigación en la que estamos trabajando en el Observatorio de Liderazgo en la Empresa UPF-BSM. Y, mientras pienso en cómo se puede minimizar ese malestar emocional y los riesgos psicosociales que conlleva, recibo información del rol profesional de moda, que marca perfil propio frente al tradicional jefe de RRHH. Procedente de EEUU, llega el nuevo director o directora de Felicidad. No es de extrañar; ya en 1776, la Constitución Norteamericana consideró la búsqueda de la felicidad como un derecho inalienable. ¿Estamos realmente planteándonos la necesidad de crear un estilo de dirección en las empresas que incluya como objetivo el bienestar y la felicidad de los empleados? Las investigaciones sobre los cambios imprescindibles en los estilos de liderazgo en época covid subrayan la necesidad de que los directivos acentúen las denominadas ‘soft skills’, las habilidades y competencias interpersonales; en especial, la comunicación. Frente a la incertidumbre, las personas directivas deben ser más proactivas, motivando a sus equipos. Se trata de gestionar proporcionando feedback en entornos colaborativos, sustituyendo control por confianza, empoderando. Valorar por objetivos. Quitar presión. Dar voz y capacidad de decisión a los trabajadores. Generar canales de comunicación. Con flexibilidad. Creando, incluso, acciones lúdicas que generen cohesión. Además, se abre paso una generación muy bien preparada, los 'millennials'. Para los jóvenes, su satisfacción personal constituye un objetivo vital, y ello incluye su desempeño en la empresa. Esa figura de director/a de Felicidad, que llega de Silicon Valley, haría bien en compartir despacho con el gerente. Productividad rima con felicidad. Cada euro que se dedica a programas de salud, tanto física como emocional, tiene un retorno de hasta 3,5 euros para la compañía. Los trabajadores felices son más productivos. Se trata de avanzar en un feliz win-win.   Article publicat a El Periódico el 21/05/2021...

Ojos que sonrían

Se me acerca levemente. Mantenemos la distancia de seguridad en la cola para ocupar una mesa en la terraza. Las dos, con las mascarillas puestas. Cruzamos las miradas. Al fin, pregunta: eres periodista, ¿verdad? Me ha reconocido y sencillamente quiere decirme que le gustan mis programas. Le doy las gracias con complicidad. Llevamos tapada la boca y los labios permanecen ocultos, pero las dos sentimos que se han arqueado. Nuestros ojos se han mirado y sonríen, sinceros. Fue Guillaume Duchenne, anatomista francés del siglo XIX, quien estudió los músculos de la cara que se movían, cuando nuestra sonrisa es natural y expresa felicidad. Las mascarillas permiten adivinar las bocas subiendo, las mejillas levantadas y las cuencas oculares arrugadas, patas de gallo incluidas, expresando alegría. Las FFP2 no van a poder con nuestros sentimientos más sinceros. Estamos en la calle, ocupamos el espacio, nos quedan los gestos, las palabras y las miradas de tú a tú. Este tiempo de confinamiento tiene muchas caras. Distinto es dinamizar una clase con nuestros universitarios en directo o bien dar una conferencia también 'on line' a centenares de personas, intentando mantener su atención y el atractivo del contenido. Modificamos inflexiones de voz, pausas, silencios, documentos de apoyo, gráficos y fragmentos de película, buscando que no decaiga el ritmo, con tiempos intensos y espacios para la distensión, provocando que todos participen para sentirnos cohesionados, cual pasajeros de un mismo vuelo que toma altura para aterrizar bien en destino. Claro que todos estamos en casa. Frente a un mismo escenario (el ordenador), aturdidos a veces por una calma intensa, consecuencia de la crisis sanitaria, que no facilita la asunción emocional de tantas actividades distintas que emergen desde una única ventana reina. ¡Cuánto nos queda por aprender de la comunicación 'on line'! Las pantallas situadas a un palmo de nuestra respiración lo aplanan todo. Desarrollar comunidades en línea Aquellos porcentajes a los que nos gustaba aludir en tiempos prepandémicos han volado por los aires. De un acto comunicativo, afirmaba el psicólogo afincado en California Albert Mehrabian, el 55% corresponde a la gestualidad: el cuerpo, la cara, los ojos o la boca; un 38% más tenía que ver con lo paralingüístico: entonación, cadencia en la voz, ritmo… y, finalmente, solo el 7% restante se correspondía con el contenido en sí. Las cifras ahora se revuelcan, todo cambia frente al ordenador. Atados a una silla, buscamos traspasar la pantalla para conectarnos emocionalmente. Luchamos también contra la soledad que sobrevuela, mientras constatamos en nuestro día a día que hay que descubrir fórmulas nuevas que traspasen límites tecnológicos reduccionistas. ¿Cómo? Algo sí...

Solidaridad épica

Ando leyendo y observando aquí y allá, preguntándome si a esa solidaridad, que pareciera que nació espontáneamente con el confinamiento, se le supone una vida futura o se apagará por completo cuando lleguemos a la temible nueva normalidad. Y en eso descubro un 'zoom', donde el psicólogo Dr. Francesc Colom, reunido con unos colegas sudamericanos, se refiere a la “solidaridad épica” y quedo atrapada por el concepto. El virus, me dirá el investigador en salud mental del IMIM-Hospital del Mar, ha actuado como un cimiento que llena las grietas de la sociedad de un país y evita enfrentamientos. Ante un enemigo común, actuamos como un único organismo vivo, estresándose para afrontar la amenaza. Y así, hemos visto taxistas que no cobran sus carreras a enfermos o sanitarios, empresas que se reinventan para fabricar respiradores, manteros subsaharianos colaborando con artesanos locales para vender mascarillas y batas, plataformas que dan entrada libre a actos culturales y de formación, jóvenes que llevan la compra a sus vecinos mayores, y los aplausos diarios de las ocho a médicos y enfermeras, muchos de los cuáles nunca conoceremos. ¿Hasta cuándo? El sociólogo Émile Durkheim ya respondió a esta pregunta. Se trata de una “solidaridad mecánica”, que se produce en sociedades con poca división en el trabajo, cuyas funciones suelen ser las mismas para todas las personas, con independencia de su condición. El virus no ha eliminado la división social, pero nos ha afectado a todos, de manera que la percepción de igualdad se ha esparcido casi por todo el planeta. Cuando creamos que el peligro extremo haya pasado, esa nueva solidaridad mecánica y épica desaparecerá o se reducirá muchísimo. Más, si tenemos en cuenta, la fundamentada preocupación en muchas personas acerca de su situación económica: hay que mirar para casa. Volveremos a ser como éramos, a no ser que el covid-19 haya actuado como un ciclón interior, sembrando en nuestros valores personales la semilla de otra solidaridad mucho más sólida y duradera, esa que el francés llamaba “orgánica”. Ojalá. Foto: Susana Vera | Reuters Article publicat a El Periódico de Catalunya, el 4 de maig de 2020....